Las cosas de palacio van despacio

Las cosas de palacio van despacio

Mucho se ha hablado del nuevo Euríbor desde hace más de tres años. Pasó de llamarse Euríbor Plus a quedarse con el mismo nombre.

Se tenía que haber puesto en marcha hace año y medio, pero ha sufrido constantes retrasos. Primero porque no quieren que su cotización cambie tanto de repente que pueda subir 150 € de golpe la cuota mensual.

Eso destrozaría muchas economías domésticas y, además, con el Euríbor funcionan otros productos financieros que mueven hasta 180 billones €. La banca tampoco quiere un indicador que destroce aún más sus ambiciosos y suculentos márgenes financieros.

Por eso se dice que hasta que no cotice como el Euríbor actual no entrará oficialmente en vigor. Después de decir que sería en marzo de este año y luego en julio, se vuelve a retrasar a después del verano, quizá septiembre.

Y quién sabe si se tirarán así más tiempo hasta que se consiga la misma cotización (cerró febrero en el -0,160% tras un año en negativo). El Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI, por sus siglas en inglés) se encarga del proceso. Analizará en marzo los datos obtenidos hasta febrero y el 4 de mayo dirá si empieza a aplicarse y cuándo. Los resultados de las pruebas de momento son confidenciales.

Otra de las razones para retrasar su puesta en marcha es que no participaban demasiados bancos en su elaboración. De los 70 a los que se les ha pedido, apenas había una veintena. Ahora son 31, entre ellos 7 españoles: Bankia, BBVA, Caixabank, Cecabank, Popular, Sabadell y Santander. Casi las más de 40 que formaban parte del club cuando se demostró que se manipulaba.

Fue precisamente por esto que se quiere cambiar la forma de calcularlo. Se pensaba que el Euríbor era un fraude y se demostró que muchos bancos se inventaban las cifras para calcularlo para parecer más solventes o ganar más dinero. Les cayeron multas millonarias y se decidió que sólo se calcularía con préstamos reales entre bancos o bancos y empresas. Hay obsesión por hacerlo transparente, así que el EMMI será vigilado por diferentes organismos.

Además de su puesta en marcha, las grandes dudas son: ¿Cómo me afectará en la hipoteca? ¿Me subirá la cuota? Si no quieren publicarlo oficialmente hasta que cotice como el de ahora, se supone que no pagarás más. Pero sí que podrías hacerlo en los meses siguientes, porque se espera que dentro de año y medio el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés del 0% actual al 0,25% y que eso haga aumentar algo el Euríbor lenta y gradualmente a finales de 2018, tras un año más en mínimos históricos.

¿Cómo se implanta en las hipotecas? Para las nuevas bastará con que los bancos lo incluyan en una cláusula del contrato. Para las ya firmadas debería realizarse una normativa que obligue al banco a utilizar su nueva cotización. Seguramente sea mejor la nueva que el índice sustituto, que en la mayoría de contratos es el IRPH y siempre ha cotizado muy por encima del Euríbor, encareciendo las hipotecas de forma indecente.

¿Cómo se hará el cambio? Hasta que se publique el nuevo seguirá usándose el actual. Cuando se publique el nuevo, dejará de existir el anterior. No convivirán ambos índices.

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