Un bombazo que se veía venir

Un bombazo que se veía venir

Bombazo: el nuevo Euríbor ya no se pondrá en marcha este verano. El organismo que lo lleva, el Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI por sus siglas en inglés), cree que no es viable y lo retrasa por enésima vez.

Después de seis meses de pruebas se han dado cuenta de que no hay muchos bancos que participen, apenas son 31 frente a los más de 40 que había en su día. Españoles hay 7: BBVA, Santander, Cecabank, Caixabank, a los que este año se han sumado Popular, Sabadell y Bankia.

Como el Banco Central Europeo (BCE) presta dinero a los bancos sin cobrarles intereses, no realizan suficientes préstamos entre ellos como para lanzar un nuevo Euríbor.

Y lo más importante: en el ensayo, el nuevo índice ha cotizado muy diferente al actual, demostrando que sería volátil (muy cambiante) y que en poco tiempo, de repente, subiría bastante las cuotas de las hipotecas.

Como esto no se puede permitir porque en toda Europa hay 180 billones en préstamos hipotecarios, el nuevo Euríbor se retrasa. Y bastante, así que podemos respirar con tranquilidad porque no habrá cambios como mínimo hasta dentro de año y medio.

EMMI ha decidido posponer un año el nuevo ensayo de cotización, que prevé realizar a partir de junio de 2018. Si saliera bien, la puesta en marcha sería principios de 2019. Aún hay tiempo porque el plazo que se marcó para la entrada en vigor del nuevo Euríbor fue el 1 de enero de 2020.

No se quieren cambios bruscos que descoloquen el sistema y las economías, tanto nacionales como domésticas. El Euríbor sirve para calcular más cosas aparte de los intereses de las hipotecas. Se desea una transición tranquila y estable entre un Euríbor y otro. Mientras tanto, EMMI va a estudiar un modelo híbrido, un plan B que siempre tuvo en mente, porque se olía que esto iba a pasar. Con el Euríbor en mínimos negativos y el BCE dando dinero gratis a la banca, se venía venir.

Este modelo híbrido consistiría en que el nuevo Euríbor fuera mitad y mitad, o sea por un lado se cogerían los intereses de préstamos reales entre bancos (como se quiere que sea el nuevo índice) y por otro las estimaciones de a cuánto se prestarían con otras entidades (como el índice actual). Pero esto lo haría nuevamente manipulable, que es precisamente lo que se quiere evitar con el nuevo Euríbor.

Hace más de 5 años que se sospechaba y denunciaba en los medios de comunicación que el Euríbor podría estar siendo manipulado por la banca para su propio interés y beneficio. Un año después, en 2013, cayeron las primeras multas millonarias tras demostrarse que era verdad. Escándalos y multas continuaron durante el año siguiente, pero todavía no se ha logrado un índice que sustituya al actual sin una gran subida de cuotas para nuestras hipotecas.

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