Si los jipis levantaran la cabeza...

Si los hippies levantaran la cabeza, se lo pasarían en grande

Para qué buscar piso por Internet si puedes elegirlo en persona. Para qué peinar farolas y paradas de autobús del barrio si puedes ir a una zona que te mole, buscar un edificio a tu gusto y meterte dentro de un piso nuevo o en buenas condiciones.

De buena tinta sé que algunos propietarios prefieren negociar con conocidos por cuatro duros o no poner el anuncio en una web para que no lo vean okupas y se le metan dentro.

Los bancos no son tan precavidos. Edificios enteros, embargados a promotoras o constructoras morosas, se anuncian en sus webs, están vacíos y abandonados a plena luz del día, circunstancia que la gente aprovecha para colarse dentro.

Ni sufrir con hipoteca, ni vivir de alquiler, hay okupas de clase media que se están metiendo dentro de chalés. Si no puedes hacer realidad tu sueño, ¿por qué no elegir la vivienda de tus sueños de entre todas las que tiene el banco?

Piscina, jardín exterior, 2 baños, 3 plantas, 4 dormitorios… Y encima de que es nuevo, ¡es gratis! Al menos mientras no te echen de allí. No te pueden dar de baja los suministros básicos porque primero hay que demostrar que no eres el propietario ni vives de alquiler y eso cuesta más que echarte.

Es de coña que en España tienen más derechos las personas que okupan una vivienda que las que son okupadas, las que pagan una hipoteca al banco o un alquiler al casero todos los meses. Igual que es de coña que el banco se quede con tu casa por no pagarla y luego tú puedas quedarte en una casa del banco por toda la jeta, mientras no te echen de allí con viento fresco. Es justicia social, poética pero poco ética.

Qué pena que no puedes usar la plaza de garaje porque no tienes mando. O sí: se lo pides a un vecino y, con suerte, ni se da cuenta de tú eres el acoplao de la urba. Está pasando en algunos sitios, sobre todo promociones inmobiliarias que se quedaron a medio vender y en las que unos son propietarios y otros no.

A pesar de las denuncias vecinales, la Policía no sabe a cuál echar ni puede hacerlo porque los dueños del edificio o del chalé no son los que han puesto la denuncia. La indignación aumenta cuando el piso es de alguien que lo está pagando mes a mes, pero como el constructor no lo puso a nombre del nuevo propietario, el banco se ha adjudicado el piso y el que lo compró ve cómo lo ha pagado, se lo quitan de las manos y encima se le mete un inquilino dentro.

Vivimos en el mundo al revés: los ricos en la calle por no pagar la hipoteca y los demás okupando chalés y pisos nuevos. ¡Viva la crisis!

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