
Qué bajón, como me pillen amañando el Euríbor me pueden meter en el trullo
Hombre, menos mal, ¡alguien sensato y con un par de bemoles! Normal después de lo que ha pasado con el Barclays Bank, que se ha demostrado que ha dado datos falsos para calcular el Líbor y el Euríbor.
De momento sólo es una propuesta, pero la Comisión Europea, con sede en la capital belga (Bruselas), se está planteando que esto de que un banco toquetee el Euríbor, el Líbor o cualquier otro tipo de interés a su antojo y para su beneficio no es precisamente un comportamiento ejemplar.
Y va más allá: para evitar que ocurra o castigar a quien lo haga, propone que si se descubre que alguien está manipulando el Euríbor vaya a la cárcel. ¡Pos me parece muy bien!
Cada país de la zona euro, entre ellos España, tendría que incluir en su código penal que amañar el Euríbor o incitar a hacerlo es un delito y cuáles serían las penas por hacerlo, con la prisión como sanción máxima.
Manipular el Euríbor es jugar con lo que muchas familias pagan al mes de hipoteca, así que lo menos que se puede hacer es imponer un castigo severo a quien lo haga. Otra cosa es que al final se demuestre y, de ser así, que Fulanín Engominado o Zutanín de los Dinerales acabe entre rejas por lo que el comisario de la Unión Europea para delitos financieros llama “una falta absoluta de valores morales”.
A lo mejor hasta terminar en chirona les parece unas vacaciones a estos banksters, nombre que ya se le da a los banqueros que actúan como un gánster. En prisiones de mínima seguridad, con visitas a tutiplén, jugando al pádel y con TV a color en la celda, eso acaba pareciendo más un resort con pulserita de todo incluido a costa del Estado que una cárcel. No, si encima de que nos engañan, ¡les mandamos de vacaciones!
Tal vez en otros países europeos sean capaces de ponerse más serios para aplicar esta pena, pero en España está visto que no paga los platos rotos ni el Tato. Bueno, sí, nosotros. Pero de responsabilizar a los que gestionan mal los ayuntamientos, las diputaciones, las comunidades autónomas, el Gobierno o los bancos, nada de nada.
O si no, ¿por qué los directivos de cajas hundidas se han ido con indemnizaciones millonarias y punto? ¿Por qué el PP está impidiendo que en el Congreso se investigue lo de Bankia cada vez que tiene oportunidad? ¿Por qué el PSOE no asumirá ni pagará ni un error durante su último Gobierno?
Porque en España los que tienen poder y pertenecen a una casta política o económica, a una clase intocable, pueden hacerlo requetemal y luego irse de rositas, que aquí paz y después se quedan en la gloria.
Por eso ahora, cuando le preguntas a un crío qué quiere ser de mayor te dice: ¡político o bankster, mami!








