El Euríbor tiene los días contados. Ya hay fecha para la entrada en vigor de su sustituto, el Euríbor Plus, del que llevamos año y medio oyendo hablar y que empezará a cotizar oficialmente el próximo 4 de julio, aunque se mantendrá en pruebas hasta 2017 –fecha que ya conocíamos-.
En tres meses y medio el Euríbor tal y como lo conocemos desaparecerá como referencia para las nuevas hipotecas, siendo sustituido por el Euríbor Plus, que viene siendo lo mismo pero con un cálculo diferente.
En vez de usar el interés al que los bancos dicen que se prestarían el dinero -que es lo que se toma en cuenta para el Euríbor-, el nuevo índice saldrá de la media de todos los tipos de interés que se apliquen los bancos entre sí. Es decir, que provendrá de operaciones reales y no de meras estimaciones como ocurre actualmente.
El cambio viene propulsado por los escandalosos casos de manipulación que se han demostrado. Varios bancos han sido ya multados por inventarse cifras para calcular el Euríbor, porque querían aparentar mayor solvencia en tiempos de crisis y porque querían obtener un Euríbor que les beneficiara económicamente.
Se supone que usar cifras reales evitará la manipulación, y que además el nuevo índice será más estable. Sin embargo, como también depende de los préstamos reales de dinero entre bancos, algunos expertos aseguran que podrá ser igual de cambiante e inestable. Aparentan que lo que más les importa es que no se aleje mucho de las variaciones que hasta ahora ha tenido el Euríbor y que no se perjudique a los clientes. Para saberlo, la OCU ha pedido que se publiquen las cifras de las pruebas.
Dado que el Euríbor actual marca el interés que pagan el 9o% de las hipotecas en España, ahora surgen dos dudas importantes: ¿el Euríbor Plus será más alto? ¿Cómo afectará a las hipotecas ya firmadas?
De momento los analistas creen que será igual de bajo que el Euríbor o incluso más (para pesadilla de los bancos), y eso que ya está en terreno negativo. Las hipotecas ya firmadas, en teoría, no deberían poder cambiar de índice, así que si quieren aplicarlo desde el 4 de julio (o cuando realmente entre en vigor) tendrán que aprobar una ley que permita dicho cambio, que no aparece contemplado en ningún contrato de los ya firmados.
Y como para esa fecha es probable que aún no tengamos formado Gobierno, si es que se repiten las elecciones, pues de momento el Euríbor Plus parece que sólo afectará a los préstamos que se firmen a partir de que empiece a funcionar este nuevo índice.
Para curarse en salud, los nuevos contratos que ofrece la banca incluyen dos cosas: una es la cláusula cero, que impedirá a los clientes cobrar dinero por la hipoteca en caso de que el diferencial + Euríbor resulte alguna vez una cifra negativa; y otra es que cuando el Euríbor Plus dé el relevo al Euríbor, tendrán que aceptar el cambio sin rechistar.









