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¿Qué es una oficina de intermediación hipotecaria?

¡¡Aprovecha que es ayuda especializada y gratuita!!

Si no puedes pagar tu hipoteca… Crees que no la podrás pagar dentro de un tiempo… O ya has dejado de pagarla, te interesa mucho todo lo siguiente, porque te vendrá genial contar con ayuda gratuita para no perder la casa.

Puedes conservarla gracias a una Oficina de Intermediación Hipotecaria. Vas, cuentas tu caso, estudian tu perfil económico para comprobar que de verdad no puedes pagar y te dan soluciones para salir adelante evitando que pierdas la casa por no pagar la hipoteca.

Sus mediadores estudian a fondo tu caso y le proponen a tu banco un acuerdo asumible para que no ejecute la hipoteca y te quite la casa. Hasta ahora, en el 60% de los casos han llegado a un acuerdo, según el Consejo General de la Abogacía Española.

Estos acuerdos consisten en que el banco te deje estar un tiempo sin pagar o pagando sólo los intereses, que es lo que se llama un periodo de carencia, hasta que tu situación económica mejora. O bien acepta una dación en pago, que entregues la casa a cambio de cancelar la deuda, y luego te quedes viviendo en el piso pagando un alquiler social, o sea una cantidad muy baja que sí puedas asumir.

Si fuera imposible y pierdes la vivienda, te consiguen otra donde vivir, no te quedas en la calle, aunque lo priotario siempre será encontrar la forma de que pagues y conserves la casa. Además de a ti, les interesa económicamente ya que una intermediación cuesta 300 € (que tú nunca pagarás), mientras que una ejecución hipotecaria se vas hasta los 7.000 €.

Para que te atiendan gratis en la oficina de intermediación hipotecaria tienes que tener dificultades reales para pagar la hipoteca, haberla dejado ya de pagar o estar en pleno proceso de ejecución hipotecaria. Además la casa debe estar en el mismo municipio que la oficina, ser la vivienda habitual y la única que tengáis. Consulta en este mapa si tienes alguna cerca.

Como ves, son los colegios de abogados de cada provincia, que te pondrán en contacto gratuitamente con la oficina que te corresponda y cuyas direcciones también puedes consultar en este listado de oficinas de intermediación hipotecaria.

Se empezaron a crear cuando, tras la brutal subida del Euríbor al 5,393% en julio de 2008 y con el paro que campaba a sus anchas, mucha gente se vio con al agua al cuello y no pudo pagar su hipoteca. En aquellos primeros y duros años de la crisis aumentó muchísimo el número de desahucios, parecía que en la tele no se hablaba de otra cosa.

El pionero para atajar el problema fue el Ayuntamiento de Terrassa (Barcelona), que acordó con el Colegio de Abogados de la localidad la creación de una oficina de intermediación hipotecaria que pudiera, como su propio nombre indica, mediar entre los bancos y las personas que no podían pagar sus hipotecas.

El ejemplo cundió y este tipo de oficinas se extendió como los champiñones en otros lugares de España con el mismo problema. Gracias a ellas se ha evitado que muchísima gente pierda su casa. A día de hoy siguen funcionando y puedes recurrir a la de tu localidad siempre que cumplas los requisitos que ya he mencionado.

Nadie quiere estar en esta situación, pero siempre es bueno saber que si te pasa tienes a quién recurrir para que hable gratis con el banco y en su mismo idioma, lo importante es llegar a un acuerdo y que no pierdas la vivienda.

La cláusula de vencimiento anticipado otra vez se decide en Europa

Y vuelta la mula al trigo…

Nos volvemos a topar con el TJUE, o sea el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que es el que al final resuelve, generalmente a favor de los clientes, las cláusulas abusivas de las hipotecas españolas que el Tribunal Supremo no ha tenido las narices de condenar o que ha sentenciado de forma floja y muy conservadora, por lo general barriendo para la banca.

Esta vez nos lo encontramos por un tema viejo, ya manido, pero que no termina de resolverse: el de la cláusula de vencimiento anticipado, muy típica en las hipotecas a tipo fijo, pero también presente en las de tipo variable. Esa cláusula por la que el banco puede pedir que de repente pagues todo lo que debes de hipoteca si le has fallado en el pago de alguna mensualidad.

El tema comenzó en 2011, en plena crisis, cuando CatalunyaCaixa echó de casa a Mohammed Aziz por deber 453 € y sólo representaban el 0,3% de la hipoteca. Como es y sigue siendo una barbaridad, Mohammed demandó al banco en 2013 y su abogado preguntó por el tema al Tribunal Europeo.

La respuesta fue positiva y, desde entonces cualquier juez puede evitar que alguien pierda su casa si en el contrato de la hipoteca ve alguna cláusula abusiva como ésta del vencimiento anticipado. A raíz de entonces también se cambió la ley y hay que acumular 3 impagos mensuales para ejecutar la hipoteca.

En un intento de zanjar el problema, el Gobierno ha incluido en la nueva norma hipotecaria que sólo se puede pedir que el cliente pague toda la hipoteca si acumula impagos de, como mínimo, el 2% de la hipoteca, intereses incluidos. O bien si está 9 meses sin pagar durante la primera mitad del plazo o 12 meses en la segunda parte. Peeeeero… Como no se termina de aprobar esta reforma, esto todavía no sirve y estamos en manos de lo que diga el Tribunal Supremo.

¿Por qué? Porque el caso ha vuelto a sus manos y, como no quiere perjudicar más a la banca, tras la cláusula suelo, las multidivisa y los gastos de la hipoteca, el Tribunal Supremo ha preguntado al Tribunal Europeo si de verdad los jueces españoles pueden paralizar un desalojo en caso de ver cláusulas abusivas o no.

Este tribunal tan majo ya dijo que sí, que esto era así tras el caso de Mohammed, por lo que es de esperar que nos vuelva a dar la razón, pero mientras tanto los jueces españoles tienen las manos atadas.

En esta ocasión, el Tribunal Europeo va a revisar casos de Abanca, BBVA y Bankia, por el mismo tema de la cláusula de vencimiento anticipado, pero es de esperar que su respuesta, que aún tardaremos en conocer, sirva para todos los casos parecidos de todos los bancos.

¿Crees que los desahucios han sido una “leyenda urbana”?

Hala.. ¡¡Lo que ha dicho…!!

Hay que ser cínico e hipócrita, entre otras cosas, para decir que en este país los desahucios son una “leyenda urbana”.

El autor de esta perlita es el director de CaixaBank, Juan Antonio Alcaraz, y por ello se merece caña hasta en el carné de identidad. ¿Que los desahucios son parte de la fantasía urbana? Vamos, hombre, no había más que ver los telediarios desde mediados de 2008, cuando el Euríbor se disparó en julio hasta el 5,393%, hasta bien entrado 2012, años en que los desalojos estuvieron en su máximo apogeo.

Banco de España, Poder Judicial, el Instituto Nacional de Estadística y la Plataforma de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no se ponen de acuerdo en las cifras, que son dispares y van desde 170.000 hasta 600.000 desalojos. Es que no es lo mismo las ejecuciones hipotecarias iniciadas que las que finalmente han terminado con pérdida de la vivienda; ni es lo mismo perder un local, una segunda residencia o la vivienda habitual de la familia. Pero todos coinciden en que ha habido miles de familias que han perdido su hogar.

Precisamente en los años duros de la crisis, la PAH se hizo famosa por todas sus denuncias, acciones y reivindicaciones, lideradas por Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona. Aunque es verdad que los desahucios han disminuido alrededor del 40%, afortunadamente, la PAH se hizo famosa, entre otras cosas, por colocarse en el acceso a un edificio junto a medio centenar de personas para impedir que echaran a alguien de su casa, por no pagar la hipoteca. Hay fotos y vídeos, es realidad, no leyenda urbana.

Quien haya sufrido un proceso de desahucio, tanto si le han echado finalmente de su casa como si sólo se ha intentado, se estará acordando de la madre que parió este hombre. Es cierto que hay decenas de procesos judiciales que se han parado porque los jueces han encontrado cláusulas abusivas en ciertas hipotecas, pero no ha sido en todos los casos.

A este hombre se le ha ido la mano con el comentario. Tiene una opinión muy sesgada y alejada de la realidad, desde un confortable despacho con el que paga una gran casa que no está peligro. O bien se le ha escapado lo que pensaba, o quería decir que había menos desalojos de los que se quería hacer ver o directamente quería liarla parda para hacerse viral, aunque sea de forma negativa, como dicen que han hecho Silvia Charro y Simón Pérez con el vídeo de las hipotecas fijas.

El director de Caixabank ha dicho que sobre los desahucios se ha hecho demagogia… ¿En serio? Sí, justo como la que está haciendo él con un tema que no es nada banal, y con un comentario que es un insulto y una falta de respeto a quienes sí han perdido su casa por no pagar la hipoteca.

Se podía haber limitado a comentar que su banco ha hecho todo lo posible por parar los desahucios, renegociando con “fórmulas imaginativas” la hipoteca de 300.000 clientes para que paguen y no pierdan su vivienda porque, según dice, no han echado a nadie y quienes desahucian son los propietarios y las administraciones.

El magistrado y portavoz territorial de Jueces y Juezas para la Democracia, Joaquim Bosch, le ha tuiteado indignado: “yo he visto en los juzgados miles de desalojos de este y otros bancos, que no pararon hasta que los jueces empezamos a archivarlos por cláusulas abusivas. No sé si creerlo a él o a mis propios ojos”. Yo le creo, ¿y tú? ¿Quién se cree que Caixabank no ha echado nunca a nadie de su casa?

La dación en pago, todavía más problema que solución

Más vale prevenir que curar

Más vale prevenir que curar

En España, la dación en pago continúa siendo una utopía, salvo en los contadísimos casos que se ha logrado. Bien por negociar duramente por el banco, por la presión de algún colectivo activista o por la Ley de Segunda Oportunidad, que en la práctica apenas ha solucionado un 10% de los casos de hipotecados con serios problemas.

En la oferta hipotecaria sólo hay una excepción: la Hipoteca Sin Más de Bankinter, que por eso mantiene su interés en Euríbor + 1,20% mientras que otras ya han rebajado su diferencial del 1%, porque es una hipoteca que, ante el impago de las cuotas, te permite entregar el piso y dar por saldada la deuda, olvidándote de seguir pagando al banco casi de por vida.

Hace poco veíamos que existe una tercera vía para conseguir la dación en pago: un seguro que por 2.000 – 3.000 euros, en caso de no poder asumir más el pago de la hipoteca, se encarga de todo, incluido pagar lo que debes al banco. Te quedas sin casa pero también sin deuda pendiente.

Estas tres cosas no son más que parches. ¿Quién constituye una hipoteca pensando en que dejará de pagarla? ¿Quién se compra una casa pensando en que se la van a embargar? Antes de meterse en el fregao de comprar un piso hay que tener muy claro que la deuda se puede asumir, incluso si aumenta considerablemente la cuota de la hipoteca porque suba el Euríbor, o si disminuyen los ingresos familiares.

Todavía se embargan un 1% de las hipotecas, que traducido a personas son 160 familias que al mes se ven a las puertas de perder su primera vivienda. Aunque la hipoteca es lo último que se deja de pagar en caso de apuro, el 5% de las que se firman no llegará a buen puerto.

Terminarán sin pagarse, con sus titulares en una lista de morosos y con la mayoría de esas casas embargadas. A pesar de que ha bajado el número de ejecuciones con respecto a los años más duros de la crisis, entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015 se ejecutaron 65.000 hipotecas (incluidas no sólo primeras viviendas, también segundas, locales, garajes…).

Deben existir herramientas para atajar mejor estas situaciones si se producen, para que sea menos traumático y menos lesivo económicamente para las familias, pero lo primero es tener buenos filtros para no meterse en una hipoteca que de antemano se prevé que será morosa. Aquí la culpa no sólo es de la banca, nosotros también somos responsables del dinero que pedimos, otra cosa es que luego nos engañen con cláusulas y otras historias, o que la oferta sea abusiva.

Los jueces podrán declarar abusiva una cláusula hipotecaria

Qué complicado resulta a veces mantener el equilibrio...

La Justicia Europea siempre nos acompaña

Hace un año que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dijo que cualquier juez español puede parar un desahucio si considera que hay cláusulas abusivas en la hipoteca que se ha dejado de pagar y que, por tanto, ha ocasionado el desalojo del piso. Fue un gran avance.

Gracias al coraje y ganas de aplicar esto que han tenido algunos jueces, más de una familia no ha ido de patitas a la calle, ya sea porque el contrato de la hipoteca tenía cláusula suelo, intereses de demora demasiado altos u otros abusos varios de los que no siempre nos han informado en el momento de la firma o, si lo han hecho, no ha sido de forma clara y precisa.

Ahora, ante una nueva pregunta de un tribunal español, en este caso de Miranda de Ebro (Burgos), el Tribunal Europeo ha dicho que los jueces españoles pueden calificar ellos mismos de abusivas las cláusulas de cualquier contrato hipotecario, sin prejuzgar pero sin tampoco temblarles el pulso.

Para decidir si ha habido o no abusos en una hipoteca, los jueces deben tener en cuenta las circunstancias de la firma del contrato y estudiar bien sobre qué objeto se trata, en el caso de la hipoteca suele ser un piso pero también puede ser un local, un garaje, una segunda residencia…

Y ya con todos los datos en su mano, valorar si de verdad hubo abusos al firmar la hipoteca. El Tribunal Europeo también exige que un juez español pueda dejar sin efecto una cláusula, al considerarla abusiva, sin tener que recurrir a más procedimientos.

También se deben tener en cuenta las consecuencias de anular dicha cláusula, para que no perjudiquen al hipotecado, cosa que no suele ocurrir sino más bien al contrario.

Esto da más manga ancha y vía libre a los jueces españoles para mejorar contratos hipotecarios ya firmados y para eliminar cláusulas que, una vez estudiado a fondo el caso, se vea y se demuestre que sean abusivas y perjudiquen claramente a los clientes. También porque se hayan incorporado sin total conocimiento de los afectados, ya sea porque no lo sabían, porque no lo entendieron bien o porque no conocían los riesgos ni el alcance real de su inclusión en la hipoteca.

Ahora sólo falta que, de verdad, todos los jueces españoles le echen un par y hagan uso de esta posibilidad que les brinda la Justicia Europea, sin tener miedo a la reacción de la banca española.

Sin tiempo límite para reclamar abusos en una hipoteca ejecutada

Otra vez la UE poniendo en vergüenza nuestra normativa hipotecaria

Otra vez la UE poniendo en vergüenza la normativa hipotecaria española

Otra vez Europa dándonos caña en temas hipotecarios… En esta ocasión por el plazo para recurrir las cláusulas abusivas en las hipotecas que sufren una ejecución por impago.

A la Comisión Europea le parece que el mes que hasta ahora era el tiempo que los hipotecados tenían para recurrir su deshaucio amparándose en que tenían cláusulas abusivas en su contrato es muy poco y que no debe existir ningún límite.

Lo contrario, marcar un mes o cualquier otro plazo, se pasa por el forro el Derecho Comunitario. Y como estamos en la Unión Europea, para lo bueno y para lo malo, no se puede llevar la contraria.

Este tema ha saltado a la palestra gracias al caso de una pareja de Martorell que recurrió, tan sólo un día después de que terminara ese plazo de un mes, las cláusulas abusivas de su hipoteca en Unim-BBVA. Según la Comisión Europea no están fuera de plazo porque no existe límite de tiempo para reclamar los abusos en las hipotecas en el caso de que el banco te embargue la casa.

Este plazo de un mes lo puso el Gobierno en julio de 2014 cuando -para variar- el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dejó claro que era injusto y desequilibrado que un banco pudiera recurrir si el juez encontraba una cláusula abusiva en una hipoteca, pero el titular de la hipoteca no tenía ningún derecho a reclamar ni quejarse.

La Comisión Europea se ha pronunciado porque un despacho de abogados puso una queja ante la comisión de peticiones del Parlamento Europeo y luego una reclamación ante la Defensora del Pueblo europea. Burocracia y más burocracia, que en este caso ha dado sus frutos.

No es la primera vez que un juez o un abogado español lanza una consulta o una queja ante una institución europea con resultado positivo para el hipotecado en cuestión, y al final para todos los demás con hipoteca porque lo que se ha dictado para un caso se convierte en generalización para el resto.

Como ves, vamos ganando terreno poco a poco, ganando algunos derechos básicos y lógicos que de otro modo no tendríamos porque en España, si es que se legisla y se modifica la ultra-antigua, coservadora y obsoleta Ley Hipotecaria del siglo XIX que tenemos, es porque Europa obliga y siempre pasito a pasito.

Al menos está la Unión Europea tirando del hilo y tirando del carro para que aumenten nuestros derechos como consumidores, en especial en lo que a hipotecas, contratos transparentes, cláusulas abusivas, ejecuciones, desahucios y reclamaciones se refiere.

Más de 40.000 ejecuciones hipotecarias en 2014

Hay que protegerse como sea

Proteger a la familia es lo primero

Va a ser verdad que lo primero que pagamos y lo último que dejamos de pagar es el piso. La casa es la casa y con el techo de la familia no se juega.

A pesar de los 4,5 millones de parados, de la espectacular bajada de sueldos para los que han cambiado de trabajo durante la crisis y de la congelación o pérdida de ganancias para los que se mantienen en sus puestos, la mayoría de hipotecas se siguen pagando mes a mes un céntimo tras otro.

Continúa habiendo ejecuciones, aún hay desalojos, pero ya no tantos. Según los registradores de la propiedad, el año pasado se iniciaron más de 40.000 ejecuciones hipotecarias a familias (personas solas, parejas, con o sin hijos…), una cifra bastante baja para el 1,8 millones de hipotecas que se han firmado desde 2007.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que el 80% afecta a viviendas habituales y el resto a segundas residencias, locales o garajes: un espanto igual pero mucho menos traumático que si se trata del piso donde vives.

No obstante, son más de 40.000 dramas que no deberían existir por el sufrimiento y gasto que comportan a quienes los padecen. La parte buena es que no todas las ejecuciones hipotecarias terminan con la gente en la calle.

Algunas procesos se paran y la familia se queda en la casa, bien porque se negocia con el banco, bien porque interviene algún colectivo como la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), porque el juez paraliza el proceso tras examinar el contrato de la hipoteca y encontrar alguna que otra cláusula abusiva, o porque se encuentra una solución intermedia.

Para que te ejecuten la hipoteca tienes que estar 3 meses sin pagarla. Antes eran 6, pero durante la crisis acortaron el plazo para reducir el número de morosos, si bien yo creo que esta medida más bien lo aumenta. Se dieron muchos casos de impago, ejecución e incluso desahucio desde 2008, especialmente entre quienes compraron el piso cuando los precios estaban más altos, que luego se chuparon unos pedazo de tipos de interés, con el Euríbor en el 5,393% en julio de 2008.

Con los tipos de interés por los suelos (el Euríbor de enero ha cerrado en el 0,298%), todavía hay impagos. Claro: el paro, otras deudas, el paso del tiempo come los ahorros y no todas las hipotecas están libres de cláusula suelo, ni están ligadas al Euríbor ni se firman en euros. El subidón que han pegado las cuotas de las hipotecas en monedas extrajeras fijo que pega un buen bocado a muchas familias.

Otro pequeño paso en la paralización de los desahucios

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Qué bien lo andado, pero aún queda camino por recorrer

El Tribunal de Justicia Europeo lleva meses, sentencia tras sentencia, dando caña al Gobierno español para que actualice nuestra Ley Hipotecaria.

Está muy obsoleta: fue aprobada en el siglo XIX y perseguía que se dieran muchos préstamos hipotecarios. ¿Cómo? Dando ventaja a los bancos, protegiéndolos frente a los clientes.

Estamos en el siglo XXI y, aunque la situación ha cambiado, la ley sigue igual a excepción de dos cosas. Una es que un juez puede parar un desahucio si ve cláusulas abusivas en la hipoteca.

Siempre que esté en la Ley, se puede amparar en lo que quiera: por ejemplo en la protección a los menores, si es que hay niños viviendo en la casa embargada, o en que una persona que vive sola no tiene por qué ser considerada una unidad familiar. Esto ha ayudado a muchas familias, que ganan tiempo mientras la ejecución de su hipoteca se resuelve, si bien no es una solución brillante ni definitiva.

La segunda cosa buena es la que acaba de ocurrir: el Tribunal de Justicia Europeo, que está por encima de cualquier tribunal español, dictaminó en julio que cualquier consumidor puede recurrir una sentencia hipotecaria dictada en su contra y que sea la Audiencia Provincial la que decida. Esto paraliza el embargo durante meses e iguala un poco la situación, que antes era sangrante pues sólo los bancos podían recurrir una sentencia que les fuera contraria.

Lo vergonzoso es que esto haya pasado casi desapercibido en los medios de comunicación y que el Gobierno lo haya aprobado de tapadillo, dando nada más que un mes para recurrir a las personas que ya tenían un procedimiento judicial en marcha por la ejecución de su hipoteca.

Está bien porque hasta hace dos años los consumidores no teníamos posibilidad de respuesta ni apenas derechos. Ahora estamos algo menos desequilibrados con la banca, aunque aún queda un largo camino por recorrer. La Unión Europea ya ha dicho varias veces que no quiere cláusulas abusivas en ningún contrato, tampoco en los hipotecarios, que son los que más problemas están dando porque es donde se concentra mayor número de abusos y los más fuertes.

Aunque no todos lo hagan, cualquier juez puede suspender un contrato si detecta alguna cláusula abusiva. Hace falta que los jueces asuman como habitual y obligatorio vigilar que no haya abusos bancarios en todas las demandas que pasan por sus manos y que puedan tener mayor control sobre todos los procesos judiciales y, por supuesto, regular la dación en pago.

Esto último es entregar el piso al banco a cambio de cancelar toda la deuda, algo que ahora se ofrece en la Hipoteca Sin Más de Bankinter, por ejemplo, y que facilita bastante las cosas si de verdad no se puede hacer frente al pago del piso. Es injusto que, si  se tasó en equis, cuando el banco lo embarga de repente valga un 40% de la tasación anterior y el hipotecado deba pagar al banco el 60% restante. Así no hay quien rehaga una vida ni levante cabeza.

Esto va a paso de caracol y queda mucho por andar, pero al menos ya hemos empezado el camino y el Tribunal de Justicia Europeo nos ampara en tan duro peregrinaje.

La crisis hipotecaria no ha terminado, habrá segunda parte

La muerte no es el final

La muerte no es el final

De 2007 a 2008 no sólo cambiamos de año, también de ciclo y de tendencia. En 2008, aunque el entonces presidente del Gobierno Zetapé tardara en reconocer que había crisis, fue cuando inauguramos este periodo que taaaan largo se está haciendo, que ya tenemos tan interiorizado y normalizado y que aún durará algo más de tiempo.

Las hipotecas firmadas hasta 2007, y algunas de años posteriores, tenían diferenciales bajos, menos vinculación que ahora, se daban a gente que podía pagar y a otros que a todas luces se veía que dejarían de pagar. El Euríbor llegó en julio de 2008 a su máximo histórico: 5,393%, y los tipos de interés también se situaron en lo más alto: 4,25%.

Cuesta pensar que hace seis años las cosas estaban así, cuando el Euríbor está a hora por debajo del 0,40% porque los tipos de interés también están rompiendo sus mínimos, situándose hace poco en el 0,05%.

En 2007 una familia dedicaba el sueldo de 8 años para pagar la hipoteca. Ahora solamente se dedican 6 años, si bien no es oro todo lo que reluce. Aunque actualmente cuesta menos hacer frente al préstamo, quedan fuera de la ecuación las personas con cláusula suelo, las que han perdido el trabajo o ganan menos dinero que antes.

Antes se prestaba el 100% del valor del piso con facilidad, incluso ha habido casos de prestarse más dinero para hacer frente a los gastos de compraventa o, por qué no, aprovechar la hipoteca para pagar el coche o las vacaciones. Ahora se presta hasta el 80% y no en todos los casos.

Antes los diferenciales estaban por debajo del 1%. Ahora eres afortunado si consigues uno por debajo del 2%. Hay muchos de estos, pero no se los dan a cualquiera, sólo a los que resisten la crisis con ahorros, trabajo antiguo y estable e ingresos decentes.

El precio de los pisos ha bajado, se preguntan incluso si ha tocado fondo, pero el acceso al crédito cotninúa difícil y encima ya no hay desgravación por hipoteca. Conclusión: la gente que ahora vive bien, hipotecariamente hablando, es la que tiene una hipoteca antigua, con un diferencial bajo y unos ingresos que no se han mermado.

Cuando estalló la crisis dedicábamos, dependiendo de la provincia, entre un 50% y un 80% de nuestros ingresos a pagar el piso. Era demasiado. Ahora sólo dedicamos el 30%, que es lo recomendable, ¿pero qué pasará cuando el Euríbor vuelva a subir? Pues que si ahora que estamos en mínimos es cuando la cosa está como debería ser siempre, se pondrá otra vez inalcanzable para muchos.

En el caso de los que aún tengan hipotecas con desgravación fiscal, diferencial bajo y ganen un sueldo majo seguramente consigan capear nuevamente el temporal. En el caso de los que no cayeran en 2008 y ahora tengan menos dinero o hayan perdido el empleo, volverán a estar en riesgo de perder la casa.

Los que tengan una hipoteca de las de ahora ya pueden rezar a Santo Crédito Bendito para no perder el trabajo porque las cuotas se dispararán y ese 30% de dinero que dedicamos ahora se puede duplicar fácilmente y podemos volver a vernos como en 2008 y 2009. Segundas partes nunca fueron buenas, así que imagina qué chungo se pondrá cuando ni la primera parte estuvo bien.

Las ejecuciones hipotecarias suben en los pisos comprados en 2012

pi piiiiiii

Coger el último tren sin que te pille el ídem

Como sabéis, el Gobierno (im)popular, dícese presionado por la Unión Europea, quitó de en medio la desgravación de la hipoteca en la Declaración de la Renta para quienes compraran casa a partir del 1 de enero de 2013.

Además de un cabreo espantoso, esto provocó que mucha gente acelerara la compra de la vivienda para que cayera en 2012, aunque fuera el 31 de diciembre justo antes de que el notario se fuera a su casa.

Algunos de estos compradores eran solventes, no están teniendo problemas para pagar y probablemente no los tengan en el futuro. Compraron la casa que podían permitirse.

Pero otra gente, cegada con coger el último tren en marcha para desgravarse la hipoteca, se metió en un piso por encima de sus posibilidades, algo que les está saliendo caro.

Por un lado porque compraron el piso a mayor precio que ahora y, por otro, porque los diferenciales de hace año y medio no son los actuales y eso que aún están altitos. Hace año y medio era frecuente encontrar hipotecas a Euríbor + 2,5% en adelante.

En consecuencia, mucha gente pagará la intemerata de intereses, sólo para desgravarse la hipoteca, y quizá no les compense económicamente. Como en todo, en esto también hay que echar bien las cuentas.

Otra gente, en el peor de los casos, ha puesto en riesgo su propia casa. De las hipotecas que se han ejecutado entre enero y marzo de este año, entre las más numerosas están, con un 0,24%, las de pisos comprados en 2012, último año de la desgravación de vivienda.

Quedan lejos de las ejecuciones que se han hecho en viviendas adquiridas en 2013 (0,13%) e incluso del 0,17% y 0,19% de las casas compradas, respectivamente, en 2010 y 2011. Las ejecuciones hipotecarias de 2012 recuerdan bastante a las de 2008 (0,27%) y 2007 (0,29%), que son las hipotecas firmadas cuando la vivienda estaba aún en lo alto de la burbuja inmobiliaria.

El fin de la desgravación de la hipoteca aumentó la compra de pisos que mejor se los hubieran quedado los bancos y los promotores en apuros, pues algunas familias se pillaron los dedos mucho más que si su hijo de 4 años se los hubiera machacado contra el quicio de una puerta. Más hubiera valido no morder el anzuelo de la golosina fiscal y haber comprado en 2013 ó 2014, a otros precios, con otros diferenciales y sin tantas prisas que nublan el juicio.